Síndrome del objeto brillante: cómo evitar que hunda tu roadmap, por Fer Guirao
¿Cambias de planes cada mes? Fer Guirao, VP of Product en Plytix y cofundador de Landbot, explica el síndrome del objeto brillante y cómo los árboles de oportunidades protegen tu roadmap.
Pensar, leer, incluso escribir, son bienes escasos en este mundo frenético: el caldo de cultivo perfecto para el síndrome del objeto brillante, ese que hace que los equipos de producto cambien de planes cada mes. Te cuento cómo me ha afectado a mí y cómo he intentado ponerle remedio.
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Escribí la primera versión de este artículo en abril de 2024. Cuesta creerlo, pero nadie había oído hablar aún de Lovable ni del vibe-coding, aunque los LLMs llevaban ya año y medio monopolizando las conversaciones de café en las startups de medio mundo.
Klarna reemplazó entonces a su equipo de soporte por IA; pasaron los meses, admitieron el error y volvieron a contratar humanos. Paul Graham escribió su polémico Founder Mode en defensa de las decisiones difíciles de los fundadores. Tremendamente relevante en estos tiempos: valoraciones bajas, canales de marketing saturados, productos antiguos compitiendo con productos nuevos que aceleran como nunca.
Cientos de CEOs escribieron mails a sus empleados sobre el uso de la IA (yo también lo hice con mi equipo). Pero ese mismo "founder mode", en esta extraña época de FOMO y cámaras de eco, está llevando a muchas empresas a caminar en círculos, persiguiendo oportunidades que no resuelven un problema real de sus clientes, sino solo de sus modelos de negocio.
Son tiempos extraños (me siento un poco viejo hablando así), pero también fascinantes. Las posibilidades para los creadores son casi infinitas y, precisamente por eso, nos enfrentamos a una crisis de claridad sin precedentes.
Qué es el síndrome del objeto brillante
El síndrome de los objetos brillantes es una combinación fatal de sesgos en la toma de decisiones. Quien lo sufre empieza a caminar en círculos de una oportunidad a otra sin ver resultados, y se consume en un camino que nunca parece acabar.
¿Por qué son tan seductores? Porque la biología, la tecnología y el propio mercado juegan en nuestra contra:
- Biología. Nuestro cerebro paleolítico favorece la satisfacción inmediata frente a la recompensa a largo plazo. Consumimos menos energía tomando decisiones emocionales que puramente analíticas.
- Tecnología. Las redes sociales y sus cámaras de eco son el caldo de cultivo perfecto para el FOMO: sentimos que perdemos oportunidades de las que todos hablan.
- Mercado. La tensión política internacional, el riesgo de burbuja y las nuevas dificultades para competir en tecnología activan en emprendedores y directivos el "modo operativo de urgencia", muy propenso a caer en las trampas de la impaciencia.
La combinación no es casual: la psicología conductual aplicada al diseño lleva décadas explotando ese bug de nuestro sistema humano.
Un problema de ejecución
El verdadero problema de los objetos brillantes es la falta de consistencia para ver resultados: saltamos de una novedad a otra en cuanto sentimos que el verdadero negocio podría estar en otro lado. Criptos, IA, VR, real estate, economía circular…
Mientras corremos detrás del nuevo objeto brillante, otros que ejecutan con constancia planes con menos glamour acumulan más impacto.

No es que la estrategia no importe, pero un plan imperfecto con una ejecución consistente se perfecciona a sí mismo a base de aprendizajes.
Cuando decidimos construir un chatbot builder en Landbot en 2016, no teníamos mucha idea del tema. Nuestro planteamiento tenía lagunas por todos lados, y es lógico. Pero persistimos, aprendimos y mejoramos. Un año después lanzamos nuestro chatbot builder en Product Hunt con un éxito rotundo.
Y un problema de estrategia
Un plan perfecto es exactamente así: imperfecto. Si añades muchos detalles a tu estrategia, pierdes el tiempo, porque la mayoría van a cambiar. O, peor aún, puedes sentir que no debes desviarte ni un milímetro de esos detalles.
La estrategia debe ayudarte a entender cómo llegar adonde quieres llegar, a grandes rasgos. En 300 (la película) hay un ejemplo maravilloso.
¿Cuál es el objetivo de esos 300 espartanos? Vencer a los 20.000 soldados del ejército persa. ¿Y el principal obstáculo? Piénsalo un segundo antes de seguir leyendo, y tendrás la clave de la estrategia.

Efectivamente, la superioridad numérica. La estrategia es un plan sencillo para superar ese obstáculo. Leónidas fue un estratega brillante al combatir en el estrecho de las Termópilas, donde solo había espacio para unos pocos soldados que lucharían en igualdad.
Diseñar un plan tiene varios beneficios:
- Activa el análisis racional y separa las emociones de las decisiones.
- Te da una referencia clara. Cuando actúas sin tener claro el porqué, ¿cómo sabes cuándo iterar, persistir o desistir? Este es el verdadero origen del síndrome de los objetos brillantes.
La mejor defensa: los árboles de oportunidades
Ulises quería escuchar el canto de las sirenas sin poner su vida en peligro. Así que pidió a sus marineros que se taparan los oídos con cera y que le ataran al mástil del barco. «Pase lo que pase», les dijo, «no os desviéis».
Con un rumbo claro, los objetos brillantes no son peligrosos. Teresa Torres creó la herramienta más potente, útil y sencilla frente a los cantos de sirena, capaz de mantenerte atado al mástil: los árboles de oportunidades y soluciones.
Los árboles son una visualización muy eficaz del camino desde un objetivo hasta la solución final, porque:
- Nos enfocan en el impacto que queremos crear (nuestro rumbo).
- Describen problemas de nuestros clientes alineados con ese rumbo.
- Nos ayudan a pensar desde distintos ángulos: ¿de qué otras formas se puede resolver este problema?
- Y abordan directamente los riesgos de la solución.
Ese último beneficio es clave. Cuando diseñamos soluciones que nos enamoran, ¿quién no tiene la tentación de omitir ciertos riesgos? «Ya veremos más adelante», piensa nuestro cerebro paleolítico; «hagámoslo, hagámoslo, hagámoslo». Los árboles de oportunidades nos ayudan a salir de esa trampa y preguntarnos:
- ¿Es este el problema con más potencial? ¿Es esta la mejor solución?
- ¿Qué riesgos hay en cada paso? ¿Cómo podemos minimizarlos?
A menudo hay una manera de minimizar esos riesgos, menos atractiva pero mucho más barata que construir la solución completa: el test mínimo viable. No es el producto completo, sino un paso anterior.
Un ejemplo real: traducir 5 millones de productos con IA
En el equipo de automatización de Plytix identificamos una oportunidad. Si eres un e-commerce manager que traduce a mano 5 millones de productos, probablemente un poco de ayuda de IA te sea útil. Pero hay muchos riesgos: ¿cuánto tarda la IA en generar 5 millones de atributos? ¿Qué coste tendrá en llamadas de API? ¿Serán fiables los resultados o habrá que revisarlos uno a uno? Y, sobre todo, ¿es mejor esa solución que una integración con un software de traducción para e-commerce que ya exista?
Con Postman, la API de OpenAI y el catálogo de un solo usuario podemos diseñar un test en unas horas.

Mi propio objeto brillante
Quería acabar con ejemplos de grandes empresas naufragando en busca de objetos brillantes: Google+ y Google Glass, el teléfono de Facebook o la máquina expendedora de gafas de Snapchat (sí, has leído bien).
Pero creo que es más honesto y útil aparcar mi ego y contarte un caso que yo mismo propicié, con todos los ingredientes del síndrome.
Hace años, el equipo de partnerships de una gran empresa llamó a mi puerta. Proponían una integración profunda con su plataforma. Que implicaba meses de trabajo. Que no estaríamos haciendo otras cosas. Otras cosas que aportarían valor tangible a nuestros usuarios.
Pero el objeto brillante fue cegador: el acuerdo abría la puerta a millones de nuevos usuarios e ingresos, aunque nos desviara de nuestra estrategia. Solo meses después fuimos conscientes de que perseguíamos una oportunidad vacía de valor real para el producto. Cancelamos el proyecto sin uno solo de esos nuevos clientes soñados.
¿Cómo podría haberlo evitado? Con un árbol de oportunidades (o un poco más de sentido común) habría entendido antes la profunda desconexión entre el valor para mi usuario y el objetivo de negocio prometido. Fácil de decir, no tanto de hacer.
¿Es la inteligencia artificial un canto de sirena?
Mi opinión: ni sí ni no. Los cantos de sirena no están ahí fuera para tentarte, sino dentro de ti; dependen de tu manera de ver y hacer las cosas. Muchos productos de IA sin un camino claro desaparecerán en poco tiempo, pero Fin, de Intercom, por ponerte un ejemplo, seguirá ahí porque tiene propósito y persistencia.
Sea como sea, lo que está ocurriendo en tecnología desde 2023 es una disrupción inmensa. Por primera vez en la historia, las máquinas parecen entender tu intención y el contenido de tus palabras, y son capaces de crear contenido que reacciona en tiempo real al contexto, como en una conversación entre personas.
Son modelos estadísticos, no inteligencias reales, puedes decir. Y sí. Pero la diferencia entre ser y parecer es, incluso para nuestro cerebro, tan delgada que casi da lo mismo. Los casos de uso son tantos y tan variados como hacer que un libro hable, crear una película solo con soñarla o programar aplicaciones complejas sin saber programar. Queda mucho camino, pero es el principio de algo con potencial para transformar nuestra sociedad.
Es lógico que estemos un poco desubicados y sintamos que llegamos tarde, que debemos frenar en seco y perseguir oportunidades estén donde estén. Pero si cuestionamos lo que hacemos, buscamos un sentido estratégico y minimizamos los riesgos, podemos navegar sin naufragar. O eso… glup, glup… creo.
Resumen: cómo evitar el síndrome del objeto brillante
- Reconoce el síndrome: saltar de oportunidad en oportunidad sin ver resultados.
- Entiende por qué nos seduce: biología, cámaras de eco en redes y urgencia de mercado.
- Prioriza la ejecución consistente: un plan imperfecto bien ejecutado se perfecciona solo.
- Define una estrategia simple: identifica el obstáculo principal y cómo superarlo.
- Usa árboles de oportunidades para atarte al mástil de tu rumbo.
- Valida con un test mínimo viable antes de construir la solución completa.
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Sobre el autor: Fer Guirao
- VP of Product en Plytix y antes cofundador y CPO de Landbot. Más de 15 años haciendo producto en Europa y EE. UU.
- Ha dedicado la mayor parte de su carrera a construir algunos de los SaaS más populares de sus categorías (no-code, chatbots, e-commerce), combinando visión estratégica y ejecución práctica. Aquí cuenta parte de su historia, superrecomendable y honesta.
- Colabora habitualmente con escuelas de producto como The Hero Camp. Le interesa sobre todo el lado más humano de la tecnología, y escribe sobre ello en Cuaderno de notas de producto. Algún día, cuenta, se retirará para volver a escribir literatura.
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